07 diciembre 2007

Un poema de Wang Wei (699-761)

Escrito al cruzar el Río Amarillo en dirección de Qing-he


El barco se hizo a la vela en el gran río;

sus henchidas aguas se dilatan hasta el borde del cielo.

El cielo y las olas abruptamente se separan:

son los miles de casas de la capital del distrito.

Más adelante, puedo ver el mercado

y vislumbro apenas la morera y el cáñamo.

Me vuelvo para contemplar la tierra:

el inmenso torrente alcanza las nubes.